lunes, octubre 03, 2005

Full Throttle, del mismo de Grim Fandango.

¿Hay algo que no se haya dicho ya de las aventuras gráficas de Lucas Arts? Cierto es que no hay una que no se haya convertido en un clásico o no ocupe un lugar privilegiado en nuestra mente, pero es que no bajaron el nivel hasta la llegada del siglo XXI, donde las aventuras gráficas permanecen dormidas y casi olvidadas.

Esta que nos ocupa, va de un futuro cercano donde el mundo está ocupado por moteros de diferentes grupos. Ben es el jefe de los Polecats y es el personaje protagonista de esta aventura. La trama es sencilla, el propietario de la Corley Motors necesita unos guardaespaldas y hace buenas migas con Ben. Por desgracia, su consejero piensa en quedarse con la empresa para convertirla en una fábrica de minifurgonetas, por lo que debe quitarse a Ben de en medio y lo utiliza para sus planes, acusándolo de asesinato. Por ello, el protagonista reclama su venganza.
Como se puede ver, se trata de un argumento relativamente sencillo y fácil de llevar a la gran pantalla, no obstante, la carisma del personaje protagonista y del resto de secundarios, hacen que sea muy fácil encariñarse de un juego así.

Y es que Ben no es el típico protagonista de aventura gráfica, es posiblemente el más duro de todos los que han habido, puesto que puedes hasta patear cosas con él y noquea a más de uno en toda la aventura. Con un tipo así, da gusto.
Además, sus frases son desternillantes, cosas como "No pienso poner mi boca en eso" o "Ya he tenido bastantes recuerdos traumáticos que llevarme de este viaje" son geniales, siempre tiene algo que decir.
Los secundarios tampoco se quedan cortos, por otra parte. Maureen es una mujer de armas tomar y un misterio que desvelar. Una chica preciosa que dista de ser la damisela de turno, como se puede comprobar a medida que se avanza en el juego.
Y el villano, Ripburguer, es implacable, será bastante pertinaz e inteligente, tratará de hacernos fracasar de mil maneras y lo tiene todo meditado. Realmente te lo tomas en serio.

Los gráficos, por otra parte, son de lo mejor que se haya visto en una aventura y lo digo sin exagerar. Están adelantadísimos a su época, son dibujos de gran calidad con una animación excelente, realmente hay vida y parece que no hayan movimientos que se repitan. Están cuidadísimos. Por no hablar de que en algunos momentos tratan de emular las 3D y el efecto está muy conseguido. Solo fallan los píxeles (cosa normal, por otra parte, que en aquella época pedir una buena resolución es de locos) pero lo dicho, tanto el diseño como la calidad de animación son impresionantes, propias de una buena película de dibujos animados. Pocas aventuras encontrarás con una calidad técnica como esta, y de esos años ninguna.

La interfaz es sencilla, será el modelo que seguirán los programadores de Curse of Monkey Island, donde sustituirán la calavera de este juego por una moneda. Las acciones son pocas: coger, mirar, hablar y patear. Pero esto hace que sea un placer investigar los objetos y la interacción no es escasa.

Y ahora vienen los defectos, y es que por desgracia falla mucho en cuanto al juego en sí.
Para empezar, los puzzles son escasos y muy simples. Un aventurero de pro se sentirá defraudado ante una aventura tan excesivamente lineal donde todo es, básicamente, emplear un objeto en algún sitio en concreto y poco más. Solo hay dos zonas donde puedes moverte un poco a tu aire y se resuelven enseguida, el resto es, simplemente, un poco de sentido común.
Y para colmo, el juego es MUY corto, demasiado, te lo haces enseguida y hay muy pocas localizaciones que visitar y explorar. La historia no da para mucho y eso se nota bastante.

De todas maneras, no se puede negar que el juego tiene variedad, y es que hay muchos momentos en los que tendrás que dejar de lado la exploración para ponerte con tu moto en la carretera a aporrear a unos cuantos moteros o participar en una carrera de demolición, por citar dos ejemplos. Esto lo convierte en una aventura única en su género y la dota de cierto estilo. Y que no se asusten los veteranos, en ningún momento dejas de emplear el ratón (aunque el teclado es opcional y quizás más recomendable en algunos momentos) y en este juego no puedes morir, simplemente caes y te levantas o repites intento, continuaciones ilimitadas.

En definitiva, un gran juego que ojalá hubiese sido un poco más largo y con puzzles más resultones. Por lo demás, brilla en casi todos los aspectos. Diablos, si hasta la música es bestial.

Muy recomendable, a pesar de ser uno de los más flojos de Lucas Arts, que no significa que sea malo, porque ya nos conocemos el alto nivel de esta productora.

Por cierto, iba a realizarse una segunda parte completamente en 3D, pero el proyecto se truncó y se canceló. ¿Una pena? Quizá, pero la verdad es que las pantallas que circularon por internet asustaban bastante, con Ben aporreando a otros moteros y más acción que aventura. No sé yo.

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